jueves 20 de mayo de 2010

Comenzando





El primer sobresalto al ojear el manual llega de la mano del Imperio y sus medidas, expresadas en pulgadas y pies. No solamente pulgadas, sino treintaydosavos de pulgada, si se escribe así. Tras preguntar a amigos ilustrados y cuando varias opiniones merecedoras de respeto coincidieron, tomé por buena la solución.

Y resulta que además es más preciso que nuestro sistema métrico, aunque me pese, o eso creo yo. Partimos de una pulgada que son 25´4 milímetros, y nuestros amigos son capaces de dividir esta unidad entre 64 partes, que vendría a ser dividir milímetros entre casi tres. Yo he optado por convertir -no sin muchos errores y comprobaciones- a centímetros y trabajar con sistemas de medidas europeas continentales.

El Virginia tiene 487 centímetros de eslora y 96 de manga. Para comenzar se ha de fabricar el costillar y la base que actúa como quilla en su totalidad. Es una pieza de madera de unos dos centímetros de grosor en forma de huso, aproximadamente cuatro metros de largo y unos 25 centímetros de ancho en la parte máxima. Se fabrica partiendo de una plantilla siguiendo las indicaciones del esquema del manual y se repite por cuatro.

El costillar es por donde he comenzado el trabajo, se trata de confeccionar 66 costillas atornilladas a la base, a las cuales atornillaremos los listones de madera que darán forma al casco, tracas en nuestro idioma y strips en inglés.

Al ser un barco simétrico perfecto las formas de proa y popa son exactamente iguales, solamente tendremos que decidirnos a la hora de instalar el asiento central y los soportes para los remos. Quiera el destino y mi esfuerzo que me sea difícil decantarme, será la muestra de que es simétrico, aunque imperfecto pero simétrico.

Los constructores originales de estas embarcaciones tenían la suerte de disponer de madera adecuada en los bosques de los Adirondack, los grandes abetos se afirmaban al suelo desarrollando sus apoyos, esta especie de contrafuerte natural que crecía en la base de los troncos. Esto les permitía cortar directamente estas piezas de madera de las que podían sacar las costillas con la curvatura adecuada y además siguiendo la veta del crecimiento lo que aumentaba la resistencia de las mismas. La ausencia de sierras mecánicas propiciaba que la tala de estos árboles se hiciera a partir de estas extensiones para facilitar el trabajo, pero con la llegada de la tecnología se empezó a cortar a ras de tierra para aprovechar más el material.

Siguiendo las instrucciones del manual elaboraremos las costillas con tiras de madera superpuestas, dobladas al vapor y pegadas entre sí con epoxi, fijando durante estos dos procesos el taco de tiras de madera a un molde previamente elaborado partiendo de la plantilla original.

No hay que hacer 66 moldes sino 13, cada costado del bote lleva 33 costillas. En el punto medio del bote marcamos la costilla “O”, que se repite a intervalos regulares de aproximadamente 12/13 centímetros hasta cuatro veces por lado, tendremos pues nueve costillas “O” iguales y a partir de aquí comienzan las doce diferentes entre sí, espaciadas siempre a la misma distancia.

Necesitaremos entonces 18 costillas “O” y cuatro de cada una del “1” al “12”.
Antes de alarmarnos sépase que se pueden fabricar en tandas de cuatro, una sola pieza de la que se cortarán las cuatro finales.


En el libro tenemos un gráfico que explica como dibujar cada costilla. Se trata de dibujar un rectángulo de unos 62 x 51 centímetros. Desde la esquina superior derecha se traza un arco con un radio de 38 centímetros por el interior del rectángulo. La base del rectángulo se divide en porciones iguales de aproximadamente cinco centímetros, comenzando desde la parte inferior derecha hacia la izquierda, numerando estas marcas desde la letra A sucesivamente hasta la L, y subiendo por el lateral izquierdo hasta la letra U. Desde cada marca con letra trazamos una línea recta hasta la esquina superior derecha y a los puntos donde estas líneas crucen con el arco los nombraremos A´, B´, y así sucesivamente.
En una tabla aparte el autor nos indica la distancia entre las letras A y A´, B y B´ y sucesivamente, aportando la medida exterior e interior. Estas medidas vienen expresadas treintaydosavos de pulgada que convertiremos al sistema decimal. Cuando se han marcado los puntos hemos de unirlos formando una curva, con una regla flexible se consigue razonablemente bien, usando tres vasos cilíndricos perfectos que sujeten la regla, moviendo estos ligeramente hasta conseguir la curva deseada.

Una vez dibujada la costilla se sitúa el plano sobre un tablero y en medio se colocan hojas de calco negras, todo bien sujeto con chinchetas. Se pasa un bolígrafo sobre la costilla de manera que se marque en negro la silueta sobre el tablero.
Una vez dibujada en la madera se recorta con cuidado por el exterior de la marca y después se perfila con cuidado. Ya tenemos la costilla “molde”.

Esta costilla sirve para dibujar sobre un taco grande de madera de al menos siete centímetros de grosor la curva interna, que será la parte externa del molde. Y en eso estamos, dibujando costillas y sacando moldes. Este primero no vale porque las medidas son incorrectas, me ha valido al menos de experiencia.

Lo voy a contar: Usé en casa una regla de madera del colegio quizás de 40 años para la primera costilla, la dibujé, la traspasé a la madera y de aquí saqué el molde. Dibujando la costilla “3” usé una regla de plástico mas pequeña para algunas zonas y descubrí que en 25 centímetros había una desviación de medio centímetro…no todo lo viejo es mejor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Adelante maestro!
En buena te has metido...No dudo que te saldrá un barco precioso.
¿quieres un programita que convierte imperial en decimal y viceversa?
Saludos
Anto

Alfonso dijo...

Hola Anto,

Claro que sí, muchas gracias, todavía me quedan muchas, muchas medidas que convertir.